¿Cómo descubrí mi pasión? Siendo Empleada

¿Cómo descubrí mi pasión?

Siendo empleada

Quisiera comenzar diciendo que mi historia de emprendimiento ha sido una como la que comparten en las redes y la realidad es que no.

En el momento que decidí emprender no sabía nada de lo que hacía.

Pero quiero ir al principio de todo, para que conozcas de donde surgió todo con lujos de detalles, cosa que antes no me atrevía hacer.

Recuerdo que para el 2014 -2015, yo me encontraba en un proceso de comenzar a trabajar en mis finanzas, porque eran un desastre.

En esa época no tenía hobbies ni nada, solo había descubierto YouTube, y me pasaba viendo videos de maquillaje.

¡Me encantaban! Me gusta mucho maquillarme y decidí aprender. Recuerdo que había contratado a una muchacha que me enseñara a maquillar y aunque me gustaba mucho el tema, no me apasionaba.

Segui practicando, incluso llegué a tener varias compañeras del trabajo que tenía en el banco donde trabajaba, que pagaron para que las maquillara para actividades que tenían.

Comencé a generar algo de dinero, pero como no me lo tomaba enserio, no avancé y la realidad ni me importaba.

Sabía que quería hacer algo más pero, no sabia en que.

Recuerdo que había entrado en redes de mercadeo para vender velas y artículos del hogar, en otra ocasión, vendí maquillaje y la verdad…lo dejé todo tirado porque NO me apasionaba nada de eso.

Lo único que me gustaba de estar en redes de mercadeo, eran los talleres que nos daban, porque me mantienen motivada y con ganas de seguir adelante, pero no sabía en qué me quería desarrollar.

Solo sabía que quería hacer algo y no era pasar mi vida en un banco.

En ese tiempo tenía una lucha interna, ¡quería renunciar! No soportaba el ambiente que vivía en el trabajo.

En aquel momento era Asistente de Ventas en Inversiones, y aunque me gustaba mucho aprender de este tema, era un ambiente cargado de personas con actitudes negativas.

Le doy gracias a Dios que a pesar de vivir en ese ambiente tóxico, en el que las personas te traicionaban como si fuera algo normal, y no podía hacer nada porque básicamente tenía que trabajar con ellos, siempre tuve personas que me guiaron.

Una de las gerentes, a la que siempre estaré agradecida a Dios por ella, me ayudó a encontrarme en mi área profesional. En ese momento solamente veía lo negativo de mi, las cosas que hacía mal, lo frustrada que estaba porque no era la vida que quería tener.

Está gerente que le llamaré Bell, no sé si sabía lo que estaba provocando en mí, pero estoy segura que allí fue que comenzó todo.

Cambié la perspectiva de cómo me veía profesionalmente, me ayudó a ser mejor en mi trabajo, a cambiar mi actitud, a cambiar lo que podía verdaderamente podía cambiar que estaba en mis manos, pero la mejor lección que tuve es a no coger NADA personal.

Ese tiempo fue mi transformación como profesional y como empleada.

Lamentablemente, a Bell la cambiaron de unidad y llegó otra persona que fue un Angel para mi…la llamaremos Angela.

Ella se convirtió en la sucesora de Bell, me ayudó muchísimo y me di cuenta de los talentos que tenía y me permitió desarrollar muchos de esos talentos en mi área de trabajo.

Ese tiempo en el que quité mi mirada de la frustración de ser empleada y de lo que no podía controlar, me concentré en encontrar una de las mejores versiones de mi.

Aprendí grandes lecciones, otra de ellas fue que me gustaba ayudar y educar a las demás.

Ese tiempo en el que Ángela me dio la oportunidad de desarrollar mis talentos pude ser líder de grupo de las Asistentes y las ayudaba a mejorar sus destrezas en el área de trabajo, aprender nuevos temas que nos facilitará entender el negocio de inversiones y otros temas a los que tuve la oportunidad de ayudar al grupo.

Todo fue mejorando, hasta que decidí moverme a otra unidad a experimentar.

En aquel tiempo ya había madurado como empleada y profesional, todavía la llama de emprender no estaba tan latente, porque sabía que quería hacer algo, pero no sabia que era. Pensaba que podría ser maquillaje, pero no me apasionaba y no me veía ahí, así que seguí trabajando en la nueva unidad.

En esta nueva unidad, las cosas no fueron tan malas pero tampoco mejoraba mi situación, sabía que no pertenecía al banco…no solamente a la nueva unidad.

La realidad es que estuve rodeada de un grupo de mujeres que tenían demasiada experiencia en lo que hacían y quise aprender de ellas.

Aunque aprendí demasiado, ahí fue que comencé a trabajar en mis finanzas personales, en mejorar mi calidad de vida financiera. 

A saldar todas las deudas, y fue como poco a poco me di cuenta que no era el banco lo que me hacía infeliz,  era que confirmaba una y otra vez que no pertenecía a ahí.

No cambié mi actitud hacia mi área de trabajo, al contrario, ya era parte de mí y sé que de todo lo que había aprendido con Bell y Ángela, ya era momento de depositarlo en mis nuevas compañeras, esperanza y ánimo ser la mejor versión.

Esto lo sé ahora, pero en ese momento no entendía muy bien lo que pasaba.

Todo se iba alineando pero estaba tan ciega con mis miedos y frustraciones que no me daba cuenta de lo que estaba pasando y Dios lo único que esperaba de mí, era paciencia.

Tuve la oportunidad de moverme una vez más a otra unidad, donde quería aprender de otros temas que no fueran bancarios.

Quería retarme (para ver si se me iba la bobera esa que tenía de “emprender”)

y aunque ya había comenzado a enseñar en mi blog de finanzas, ni sabía que podía dedicarme a ello, ni estaba generando dinero de eso.

Así que era totalmente lejos el pensar que me iba a dedicar a trabajar en esto a tiempo completo.

Además, en ese momento mi esposo no quería que dejara el banco porque él no creía en eso de emprendimiento ni mucho menos que dejara un trabajo “estable” para experimentar en algo que ya había demostrado (con lo de los maquillajes) que dejaba las cosas incompletas.

Esta nueva unidad sí que fue un reto, y fue mi último movimiento, así que ahora que lo recuerdo pienso que fue mi última prueba de fuego en el banco.

En esta nueva unidad aprendí demasiado, tanto en mi vida personal, como en la profesional.

Te puedo decir que personalmente, tuve que reconocer el momento en el que hay que tomar una pausa y buscar ayuda profesional.

Entre mis sueños frustrados de lanzarme como una emprendedora a tiempo completo y el ambiente que provocaba la alta gerencia de esta nueva unidad, llegó un momento que la olla de presión explotó.

No dormía, lloraba todas las noches, me sentía bruta (una supervisora de otro grupo se encargó muy bien de hacerme sentir así), me sentía frustrada, estaba super triste porque no sabia que mas hacer y nuevamente me perdí.

Ahí fue que me di cuenta que necesitaba buscar ayuda para mi salud mental.

Nunca pensé que fuera necesario visitar una psiquiatra, pero todo lo que viví me llevó a eso.

Recuerdo que en mis horas de almuerzos, me iba con una compañera de la oficina a llorar porque nos sentíamos igual. Estábamos desesperadas por lo que estábamos viviendo y no sabíamos qué hacer.

Ella describía muy bien lo que vivíamos, recuerdo sus palabras: “Siento que la vida pasa y nosotras estamos en una pecera viendo como sigue pasando y nosotras aquí sentadas esperando algo” 

No era fácil, ¡pero! había un denominador común ¡MI YO SIN TOMAR ACCIÓN!

Mis finanzas eran saludables, mi negocio ya estaba generando ingresos (no comparados a los del banco, pero ¡si había logrado comenzar a generar dinero)

Sin embargo, ¡seguía sin tomar acción!

Le decía a mi compañera, para aquel tiempo, que quería tener otro bebé, pero por el estrés que vivía, ¡no salía embarazada! (añadiendo otra frustración a la lista)

En ese tiempo, para añadir a la lista de frustraciones (jaja) mi hijo mayor había pasado por una situación difícil en el Colegio donde lo tenía, y le dije a mi esposo, ¿sabes que? No voy a dejar que esto siga pasando ni quiero que se me salga de las manos.

¡Ese fue mi despertar! Esa situación me llevó a tomar las decisiones que tenía que tomar.

  1. Tomar mi negocio en serio
  2. Renunciar

Me sequé las lágrimas, dejé la frustración a un lado y tomé decisiones.

Comencé a organizarme, a ver posibles escenarios, a dejar de poner excusas, y a prepararme tanto en mi casa como en mi trabajo (quería dejar todo bien)

Así fue….¡renuncié antes de lo esperado!

Me planifiqué para renunciar antes de diciembre de 2019, y renuncié en junio de 2019.

Logré renunciar antes de la fecha porque aunque tenía miedo, todavía mis inseguridades estaban ahí, pero mi anhelo a dedicarme a mi negocio se hicieron más fuertes.

En ese proceso ya me había desarrollado como creadora de contenido, había tomado diferentes cursos, fui a diferentes talleres presenciales,  me había certificado como Asesora de Finanzas Personales y ya estaba generando buen dinero.

Sí había estudiado en ese tiempo de frustraciones y miedo, pero no había accionado. 

Cuando finalmente pude dejar el banco, me sentí libre de que por fin me podía dedicar y comencé a entender el por qué de muchas cosas.

No fue fácil poder dedicarme a mi negocio, porque no tenía estructura, pero esa es otra historia que te cuento la próxima semana.

Pero después de haber accionado, fue que me di cuenta que las cosas fluyen a medida que nosotras podemos fluir y tomamos decisiones en los momentos precisos.

Doy gracias a Dios que a pesar no he llegado al punto como empresaria en este momento, mi vida SI está en el lugar que quiero.

Estoy sumamente feliz, tuve la oportunidad de tener a mi otro bebé, estoy impactando las vidas de muchas personas que quieren mejorar sus finanzas y lograr trabajar en mi pasión y en lo que amo.

¿Qué quiero decir con esto?

Es probable que te encuentres en tu vida en una situación difícil o que no puedas controlar porque no puedes cambiar controlar la situación, por falta de inacción o porque no puedas tomar acciones porque no puedes cambiar por alguna razón interna.

El hecho que no estés dónde estás ahora mismo, no quiere decir que nunca logres llegar a eso que anhelas.

Necesitas ir dando pequeños pasos en lo que puedes cambiar tu escenario actual. El problema de no tomar acción es que no avanzas y no te mueves.

En cambio, si vas dando pequeños pasos vas a poder ir mejorando  tu escenario una vez vayas avanzando.

¿Cuáles son mis mejores consejos? (un poco directos…pero ahí vamos)

  • Deja de quejarte por lo que no puedes cambiar, ¡muévete!
  • Deja de pensar que todo está en contra tuyo, ¡no es por ti, las cosas pasan!
  • La gente es probable que sea infeliz porque no aman lo que hacen y se desquitan con aquellos que menos merecen. Utiliza las situaciones para aprender de ellos.
  • No tomes nada personal, no es por ti…piensa en: ¿para qué?
  • Disfruta el proceso, aprende de lo que vives, no sabes cuando vas a ponerlo en práctica para ayudar a otros y hasta en tu negocio.

Comienza a escribir una nueva historia y construye desde ya tu historia empresarial.

¡Escucha el episodio completo aquí!

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